Excedencia laboral: qué pasa si no avisas a tiempo de tu vuelta al trabajo
La excedencia laboral es una pausa temporal en el contrato de trabajo entre el empleado y la empresa, regulada en el artículo 46 del Estatuto de los Trabajadores. Durante este período, el empleado deja de trabajar y de cobrar, pero el vínculo con la empresa no se rompe.
La excedencia puede solicitarse por diversos motivos, como cuidar a hijos o familiares enfermos, por voluntad propia o por mutuo acuerdo con la empresa. Hay cuatro tipos de excedencia: forzosa, voluntaria, de cuidados para hijos y de cuidados para familiares. La excedencia forzosa se concede a quienes acceden a un cargo público o sindical, mientras que la excedencia voluntaria se produce por interés particular del empleado.
“La excedencia forzosa se concede a quienes acceden a un cargo público o sindical, mientras que la excedencia voluntaria se produce por interés particular del empleado”
Para solicitar una excedencia, es necesario cumplir con ciertas condiciones, como haber trabajado al menos un año en la empresa y no haber disfrutado de otra excedencia voluntaria en los últimos cuatro años. La duración de la excedencia puede variar entre cuatro meses y cinco años. Durante este tiempo, la empresa deja de cotizar por el empleado y este deja de generar derechos laborales.
Es importante destacar que, aunque el empleado puede trabajar durante la excedencia, no puede solicitar una prestación por desempleo para el empleo que ha dejado en pausa. Sin embargo, si el empleado acumula la cotización mínima para acceder al derecho de desempleo en un segundo empleo, puede solicitar la prestación para ese empleo. La excedencia laboral es un derecho que puede ser ejercido por los empleados, pero es fundamental conocer las condiciones y normas que la regulan para evitar problemas en el futuro.