Ciudades con casas vacías y vecinos sin vivienda: las 'ciudades de las persianas bajadas'
La villa costera de Damgan, en la Bretaña francesa, enfrenta un desafío común en ciudades turísticas: la mayoría de sus viviendas están vacías durante la mayor parte del año.
En Damgan, el 74% de las viviendas son segundas residencias, lo que se traduce en casas cerradas y persianas bajadas durante la mayor parte del año. El Ayuntamiento ha intentado abordar este problema pintando las persianas de colores para dar un toque estético a la villa.
“Además, los trabajadores de la zona no pueden permitirse vivir allí debido a la escasez de viviendas asequibles”
La falta de viviendas disponibles para residentes está afectando la vida en la villa. El alcalde, Jean Marie-Labesse, menciona que el año en que asumió la alcaldía solo nació un bebé en Damgan y una de las clases escolares estuvo en peligro de cerrar. Además, los trabajadores de la zona no pueden permitirse vivir allí debido a la escasez de viviendas asequibles.
El problema de las segundas residencias no es exclusivo de Damgan. En Francia, existen 3,2 millones de segundas residencias, lo que supone casi el 10% del parque inmobiliario. Otras regiones de Francia, como Languedoc-Roussillon o Provenza-Alpes-Costa Azul, también enfrentan este problema, con un porcentaje de viviendas vacacionales que supera el 14%. El desequilibrio entre la vivienda estacional y la estable está pasando factura a estas ciudades, amenazando incluso algunos servicios básicos como las escuelas.