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IA hace 21 h

La falta de árboles en las ciudades reduce su capacidad para combatir el calor extremo

La falta de árboles en las ciudades reduce su capacidad para combatir el calor extremo

La falta de árboles en las ciudades reduce su capacidad para combatir el calor extremo. Un estudio liderado por la Universidad de Granada ha demostrado que el diseño y el tipo de arbolado son factores críticos para reducir la temperatura.

Hechos clave: * La investigación se llevó a cabo en las ocho capitales andaluzas. * Se utilizó una combinación de satélites, modelización climática, inteligencia artificial y cámaras térmicas. * La capacidad de enfriamiento depende críticamente de los árboles de gran porte y copa densa. * Estos árboles pueden reducir la temperatura ambiental entre 3 y 5 ºC. * Las zonas verdes con escasa cobertura arbórea pierden gran parte de su capacidad para amortiguar el calor.

“El concepto de "refugio climático urbano" aún está en pañales y su definición carece de consenso”

El estudio destaca que el diseño urbano no admite recetas universales. En ciudades como Sevilla y Málaga, el problema principal reside en el albedo, mientras que en Córdoba, la amenaza es la densidad edificatoria y la impermeabilización del suelo. En Granada, la geometría de los barrios históricos ofrece una resiliencia térmica superior a la de los nuevos desarrollos urbanísticos.

El concepto de "refugio climático urbano" aún está en pañales y su definición carece de consenso. La ciencia advierte que el urbanismo actual se está centrando casi en exclusiva en el confort térmico, dejando inexplorado el potencial de estos espacios para fomentar la biodiversidad urbana o la mitigación climática a largo plazo. Los refugios climáticos deben concebirse como soluciones multiescalares, con una red interconectada de espacios que clasifiquen según su uso.

El mayor obstáculo al que se enfrentan los refugios climáticos no es termodinámico, sino social. La desigualdad geográfica y de renta determina quién usa realmente estos espacios, lo que puede dejar a los sectores más vulnerables de la población sin acceso a ellos. El acceso al confort térmico debe considerarse un derecho fundamental, y los refugios climáticos deben diseñarse para ser accesibles y equitativos para todos.

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