En la búsqueda del videojuego perfecto, estamos olvidando el origen de grandes RPG de mundo abierto del pasado
La búsqueda del videojuego perfecto ha llevado a la industria a olvidar el origen de los grandes juegos de rol de mundo abierto del pasado. En la década de 1980, Japón sentó las bases de los juegos de consola, mientras que Estados Unidos revolucionó la industria del PC en la década de 1990. Sin embargo, Europa siguió un ritmo diferente, influenciada por su historia y su situación geográfica.
La Europa de la época estaba recuperándose de la influencia del imperio soviético, que había mantenido al continente en un estado de atraso tecnológico y económico. Aunque había algunos videojuegos que se desarrollaban en Europa, como Tetris, que se programó en Moscú, la industria no estaba tan avanzada como en la Europa libre, donde la economía de mercado permitía un mayor acceso a los ordenadores personales. Esto llevó a la creación de juegos que se dirigían a una audiencia más adulta y madura, con ideas radicales y una falta de pulido técnico que los convertían en productos de nicho.
“El estudio alemán logró el éxito con su primer juego, Gothic, y expandió su base de seguidores con una secuela y una expansión muy bien recibidas”
En torno al año 2000, los juegos europeos comenzaron a definir una identidad propia, con aventuras gráficas francesas, juegos de rol alemanes y shooters ucranianos que se dirigían a un público local. Estos juegos, aunque técnicamente imperfectos, lograron labrarse un espacio en el mercado gracias a su originalidad y su conexión con la audiencia local. Sin embargo, la profesionalización de la industria ha llevado a la homogeneización de los juegos, con grandes producciones que se desarrollan en varios países para satisfacer las expectativas de un público global.
La tolerancia de los jugadores también ha cambiado drásticamente en los últimos veinticinco años. Muchas editoras europeas que se hicieron fuertes publicando títulos más experimentales han virado hacia un formato más convencional, con títulos más pulidos y experiencias más cinematográficas. Esto ha afectado a muchos estudios europeos, que han tenido que adaptarse para sobrevivir. Algunos, como Larian y CD Projekt, han logrado salir del estamento y convertirse en estudios punteros, pero otros, como Piranha Bytes, han tenido que cerrar sus puertas debido a la incapacidad de mejorar a la par que las expectativas de su público.
La historia de Piranha Bytes es un ejemplo de cómo la industria ha cambiado. El estudio alemán logró el éxito con su primer juego, Gothic, y expandió su base de seguidores con una secuela y una expansión muy bien recibidas. Sin embargo, cuando intentaron dar el salto a producciones más ambiciosas, no lograron mejorar a la par que las expectativas de su público, lo que llevó a su cierre definitivo en 2024.
En resumen, la búsqueda del videojuego perfecto ha llevado a la industria a olvidar el origen de los grandes juegos de rol de mundo abierto del pasado. La profesionalización y la homogeneización han cambiado la forma en que se desarrollan y se comercializan los juegos, y han llevado a la desaparición de estudios que no han podido adaptarse a las nuevas expectativas del público.