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Tech hace 3 d

Ballenas en el Estrecho de Gibraltar

Ballenas en el Estrecho de Gibraltar

El ruido generado por los barcos en el Estrecho de Gibraltar está afectando a las ballenas que viven en la zona. La "niebla acústica" creada por los motores y hélices de las embarcaciones está haciendo que las ballenas tengan dificultades para comunicarse entre sí.

Algunos hechos clave sobre esta situación son: * El ruido del tráfico marítimo en el Estrecho de Gibraltar es tan alto que las ballenas apenas pueden alcanzar la mitad del nivel de ruido para comunicarse. * Las ballenas piloto del estrecho están "gritando" para comunicarse con sus grupos, pero su esfuerzo es en vano debido al ruido ambiental. * La anatomía vocal de las ballenas está adaptada para las profundidades, pero se vuelve ineficaz para competir con las frecuencias y el volumen de los barcos mercantes. * El ruido marítimo se enmascara de tal forma que las vocalizaciones de las ballenas se rompen por completo por debajo de los 100 metros de profundidad. * Las ballenas no tienen el instinto necesario para evadir el ruido antropogénico, ya que su evolución las ha preparado para lidiar con el ruido natural del océano.

“* Las ballenas piloto del estrecho están "gritando" para comunicarse con sus grupos, pero su esfuerzo es en vano debido al ruido ambiental”

El contexto necesario para entender esta situación es que el Estrecho de Gibraltar es una de las autopistas marítimas más transitadas del planeta, y que las ballenas que viven en la zona están expuestas a un nivel de ruido constante y alto. Además, la ciencia ha demostrado que las ballenas tienen un límite fisiológico para aumentar su voz, lo que hace que sea imposible para ellas comunicarse de manera efectiva en un entorno con tanto ruido.

El impacto de esta situación es grave, ya que las ballenas están abandonando zonas de alimentación ricas por áreas más empobrecidas pero tranquilas, y las tasas de encuentros para reproducirse están disminuyendo. Esto ha llevado a instituciones como el Ministerio para la Transición Ecológica a monitorizar los puntos calientes de ruido en el Mediterráneo que están alterando el comportamiento de la fauna. La solución pasa por reducir el ruido generado por los barcos para que no tengan un gran impacto en la fauna.