Un árbol que cayó hace 220 millones de años aún no ha terminado de mostrar sus colores
Hace 220 millones de años, un árbol cayó en un bosque tropical que ahora es el desierto de Arizona. En lugar de descomponerse, quedó enterrado y comenzó un proceso de fosilización que ha conservado su forma durante cientos de millones de años.
El árbol fue cubierto por sedimentos y aislado del oxígeno, lo que evitó su descomposición. En su lugar, comenzó un proceso de petrificación en el que el agua subterránea cargada de minerales reemplazó lentamente el tejido vegetal del tronco. Esto ha permitido conservar la estructura del árbol, incluyendo las vetas y los anillos de crecimiento, aunque el árbol original haya desaparecido por completo.
“Los colores que se ven en los troncos petrificados no son el resultado de un proceso superficial, sino que reflejan los minerales presentes en el agua durante la petrificación”
Los colores que se ven en los troncos petrificados no son el resultado de un proceso superficial, sino que reflejan los minerales presentes en el agua durante la petrificación. Los óxidos de hierro producen tonos rojizos y anaranjados, mientras que el manganeso aporta púrpuras y azules. Cada tronco funciona como un mapa geoquímico que conserva información sobre el ambiente en el que quedó enterrado.
El Bosque Petrificado de Arizona sigue cambiando debido a la erosión y la lluvia, que retiran lentamente las capas de sedimentos que cubren los fósiles. Sin embargo, el expolio de fragmentos de los troncos por parte de visitantes ha sido un problema durante décadas, lo que ha llevado a la protección del lugar. Aunque algunos visitantes han devuelto las piezas acompañadas de cartas de arrepentimiento, los científicos no pueden colocarlas de nuevo en el terreno porque se ha perdido la información sobre su ubicación exacta.