Colas de gasolineras en Rusia rompen la ilusión de una guerra lejana
La guerra entre Rusia y Ucrania ha comenzado a afectar directamente la vida cotidiana de los rusos. La escasez de combustible en el país ha provocado largas colas en las gasolineras, con esperas de hasta 36 horas en algunas zonas.
La crisis se debe a los ataques ucranianos con drones contra refinerías rusas, que han inutilizado el 42,7% de la capacidad de refino proyectada del país. La refinería de Omsk, la mayor del país, fue atacada el 6 de julio. Los ataques han afectado a 24 de las 34 grandes refinerías del país en unos cien días.
“La crisis se debe a los ataques ucranianos con drones contra refinerías rusas, que han inutilizado el 42,7% de la capacidad de refino proyectada del país”
La escasez de combustible ha llevado a la implementación de restricciones en la venta de gasolina en casi 50 regiones del país. Algunas regiones han racionado el suministro según la matrícula del vehículo, alternando entre días pares e impares. La situación ha generado tensión entre los conductores, con peleas y ventas de puestos en la fila por sumas de hasta 35.000 rublos.
El gobierno ruso ha minimizado la crisis en público, atribuyendo las colas a la compra por pánico y a la especulación. Sin embargo, ha tenido que tomar medidas para abordar la crisis, como prohibir las exportaciones de gasolina y gasóleo y aumentar las importaciones de combustible desde Bielorrusia. La escasez ha afectado incluso a las tropas rusas desplegadas en Ucrania, que han visto reducido su suministro de combustible. La crisis también ha tenido un impacto en la economía y la sociedad rusa, con subidas de precios en servicios como taxis y aerolíneas regionales, y rusos que están buscando alternativas al coche, como caballos de tiro o bicicletas.