China busca fortalecer su capacidad antisubmarina
China está mejorando su capacidad antisubmarina con un nuevo avión de detección. La variante mejorada del Y-9 ha sido vista en maniobras recientes.
El Y-9 es un avión antisubmarino que había aparecido públicamente en un desfile en 2025, pero las nuevas imágenes oficiales muestran modificaciones externas en sus sistemas de detección. El analista militar Zhang Junshe indica que su incorporación a estos ejercicios marca el comienzo del entrenamiento operativo y la adquisición de capacidades iniciales de búsqueda y ataque.
“El nuevo avión Y-9 representa el componente aéreo y móvil de un esfuerzo más amplio por conocer y vigilar lo que sucede bajo el mar”
La Armada china está tratando de cerrar la brecha en su capacidad antisubmarina, especialmente en aguas profundas. Un informe del Departamento de Defensa estadounidense de 2024 señaló que la Armada china estaba mejorando sus medios antisubmarinos, pero seguía sin alcanzar una capacidad robusta en aguas profundas. El académico Andrew Erickson describe una situación desigual, con capacidades más limitadas más allá de la primera cadena de islas.
El nuevo avión Y-9 representa el componente aéreo y móvil de un esfuerzo más amplio por conocer y vigilar lo que sucede bajo el mar. La aeronave cuenta con un nuevo radar activo de matriz en fase, con una cobertura más amplia, un barrido mayor y una distancia de detección superior a la versión anterior. También puede desplegar hasta un centenar de sonoboyas de distintos tipos para formar una red de escucha capaz de cubrir decenas de kilómetros y recoger señales procedentes de objetivos sumergidos.
La capacidad de detección de submarinos es crucial para China, especialmente en el mar de China Meridional, que alcanza profundidades superiores a 1.000 metros y presenta condiciones más complejas que los mares de China Oriental y Amarillo. La temperatura, la salinidad, las corrientes y el relieve submarino modifican la propagación del sonido, lo que obliga a conocer el entorno con precisión para interpretar correctamente la información recogida por los sistemas acústicos. China no está confiando toda esta tarea al Y-9, sino que está implementando una red que integra medios espaciales, aéreos, costeros, de superficie y submarinos, además de vehículos no tripulados, para conocer y vigilar lo que sucede bajo el mar.