id Software critica la reestructuración de XBOX
La reestructuración de XBOX ha tenido un impacto significativo en el equipo de id Software, estudio detrás de la serie DOOM. Aunque el estudio conserva el equipo necesario para seguir desarrollando videojuegos, un productor ha criticado la decisión de despidos.
Entre los hechos clave se encuentran: * 3.200 despidos en XBOX, incluyendo 1.600 de forma inmediata y 1.600 más en los próximos doce meses. * El equipo de id Software se ha visto afectado por la reestructuración. * Andrew Willis, productor de id Software, ha criticado la decisión de despidos en LinkedIn. * Willis considera que la industria de los videojuegos está dirigida por personas que no entienden el sector. * La posible solución, según Willis, es que surjan estudios propiedad de los desarrolladores.
“* Willis considera que la industria de los videojuegos está dirigida por personas que no entienden el sector”
Para entender el contexto, es importante saber que id Software es un estudio de desarrollo de videojuegos conocido por crear juegos como DOOM y Quake. La reestructuración de XBOX es un proceso que busca reducir costos y mejorar la eficiencia en la compañía. Sin embargo, esta decisión ha generado críticas en la industria, especialmente entre los desarrolladores de videojuegos.
La crítica de Andrew Willis se centra en la idea de que la industria de los videojuegos está siendo dirigida por personas que no comprenden el sector. Según él, la única manera de arreglar la industria es que surjan estudios propiedad de los desarrolladores, lo que permitiría una gestión más responsable y un enfoque en la creación de valor a largo plazo. Esto contrasta con la actual situación, en la que las grandes distribuidoras y monopolios parecen priorizar el crecimiento y la rentabilidad a corto plazo sobre la calidad y la sostenibilidad de los juegos.
En resumen, la reestructuración de XBOX ha generado críticas en la industria de los videojuegos, especialmente entre los desarrolladores. La crítica de Andrew Willis destaca la necesidad de un cambio en la forma en que se gestiona la industria, priorizando la creación de valor a largo plazo y la propiedad de los desarrolladores sobre los intereses de las grandes distribuidoras y monopolios.