El secreto de la concreto romano que ha durado 1.900 años
La durabilidad del concreto romano ha intrigado a los científicos durante mucho tiempo. A pesar de haber sido construido hace más de 1.900 años, muchos edificios y estructuras romanas siguen en pie, mientras que el concreto moderno suele durar alrededor de 100 años.
Investigadores han estudiado el concreto romano en busca de sus secretos. Un equipo de científicos viajó a la Villa de Adriano, una antigua villa romana ubicada a 27 kilómetros al este de Roma, para estudiar el concreto en su estado original. La villa es un sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y ofrece una oportunidad única para estudiar el concreto romano sin alteraciones modernas. Los investigadores tomaron una muestra de concreto de debajo de un asiento de inodoro y la analizaron en el laboratorio.
“Sin embargo, los investigadores también descubrieron que otra reacción química, llamada carbonatación, también juega un papel importante en la durabilidad del concreto romano”
El análisis reveló que el concreto romano contiene una combinación de ceniza volcánica, cal y agua, lo que produce una reacción química conocida como reacción puzolánica. Sin embargo, los investigadores también descubrieron que otra reacción química, llamada carbonatación, también juega un papel importante en la durabilidad del concreto romano. La carbonatación ocurre cuando el dióxido de carbono atmosférico reacciona con los compuestos de calcio en el concreto, formando un mineral llamado calcita. Esta reacción ayuda a sellar grietas y poros en el concreto, lo que permite que las estructuras antiguas se fortalezcan y se curen con el tiempo.
La comprensión de cómo funciona el concreto romano puede ayudar a los expertos modernos a desarrollar materiales de construcción más sostenibles y resistentes. La producción de concreto es una de las principales fuentes de emisiones de dióxido de carbono, responsable de alrededor del 8% de las emisiones globales. Según las Naciones Unidas, aproximadamente la mitad de los edificios que existirán en 2050 aún no han sido construidos, lo que hace que sea fundamental desarrollar materiales de construcción con un menor impacto ambiental. Los investigadores esperan que al descubrir los secretos del concreto romano, puedan desarrollar infraestructuras modernas más sostenibles y duraderas.