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Tech hace 1 h

El firmamento versión 2.0 más feo y menos útil

El firmamento versión 2.0 más feo y menos útil

El número de satélites en órbita baja de la Tierra puede superar los 1,7 millones. Esto puede afectar la astronomía desde la Tierra.

Los satélites en órbita baja han aumentado significativamente desde 2019, con más de 14.000 satélites actualmente en órbita. Si se incluyen los satélites inactivos y otros desechos espaciales, la cifra asciende a 32.000. El astrónomo Olivier Hainaut sugiere que el límite razonable para no interferir con la astronomía terrestre sería de alrededor de 100.000 satélites, siempre y cuando su brillo no supere la magnitud visual 7.

“La empresa SpaceX también ha lanzado una gran cantidad de satélites, incluyendo más de 420 satélites Starlink, lo que ha generado preocupación sobre el impacto en la astronomía”

La empresa Reflect Orbital planea lanzar satélites-espejo para reflejar la luz solar hacia la Tierra durante la noche. El plan es iniciar con un prototipo este año y alcanzar 50.000 satélites en 2035. Según simulaciones, una constelación completa de este tipo podría hacer que el cielo nocturno sea entre 3 y 4 veces más brillante. Esto podría afectar significativamente la astronomía óptica, ya que el brillo de los satélites podría ser comparable al de la Luna llena.

El Observatorio Europeo Austral ha realizado un estudio sobre el impacto de los satélites en la astronomía. El estudio destaca la importancia de limitar el número de satélites en órbita baja para preservar la capacidad de observar el cielo nocturno. La empresa SpaceX también ha lanzado una gran cantidad de satélites, incluyendo más de 420 satélites Starlink, lo que ha generado preocupación sobre el impacto en la astronomía.

La proliferación de satélites en órbita baja puede tener consecuencias significativas para la astronomía y la observación del cielo nocturno. Es importante considerar los efectos potenciales de estos satélites y establecer límites razonables para su número y brillo. De lo contrario, el cielo nocturno podría volverse significativamente más brillante y menos observable, lo que afectaría la capacidad de los astrónomos para estudiar el universo.