La casa del dragón olvida qué hizo grande a Juego de Tronos
La serie de HBO Max, La casa del dragón, sigue sin entender qué elementos hicieron grande a Juego de Tronos. La nueva temporada ha comenzado con ritmo, pero sigue cometiendo errores desde su primera temporada.
La serie peca de "buenismo" al representar a las líderes de los negros y los verdes, Rhaenyra y Alicent. El conflicto entre ambas se centra en dudas, arrepentimientos y lloriqueos, lo que desangra la esencia de la Danza de Dragones. En el libro Fuego y Sangre, de George R.R. Martin, estos personajes son más directos y determinados en sus acciones.
“La serie peca de "buenismo" al representar a las líderes de los negros y los verdes, Rhaenyra y Alicent”
Un error clave en la serie es la forma en que se justifican los actos de cada bando. En Juego de Tronos, había buenos y malos, pero no se blanqueaban las acciones de algunos personajes para hacerlos más agradables a la audiencia. En cambio, La casa del dragón trata de justificar las acciones de Alicent y Rhaenyra, lo que hace que la trama se sienta absurda y poco creíble.
La muerte de Viserys es un punto de inflexión en la serie, y la forma en que se maneja es diferente al libro. En la serie, Alicent escucha el nombre de Aegon, lo que legitima la causa de los verdes a sus ojos y los de la audiencia. Sin embargo, en el libro, Alicent no duda en cargar contra las proclamas de Rhaenyra, ambicionando el poder. Esto hace que la audiencia se divida entre los negros y los verdes, pero en la serie, se trata de hacer que uno de los bandos sea más agradable que el otro.