Crítica de Enola Holmes 3: Una entrega tibia que sabe a despedida
La tercera entrega de la saga de Enola Holmes, dirigida por Philip Barantini, se estrenó el 1 de julio en Netflix. La película sigue a la detective en una boda en Malta, donde se ve envuelta en una investigación para encontrar a su hermano desaparecido, Sherlock Holmes.
La trama se desarrolla en la isla de Malta, donde se han rodado las principales tomas de la película. La localización mediterránea ofrece un marco pintoresco, con calles y fortificaciones históricas de la capital, La Valeta, y la antigua ciudad amurallada de Mdina. Sin embargo, el argumento no está a la altura del escenario, con una trama que se siente pobre y predecible.
“Sin embargo, el argumento no está a la altura del escenario, con una trama que se siente pobre y predecible”
La película se inspira libremente en la tercera novela de la saga de Nancy Springer, "El caso de los extraños ramos de flores", pero desarrolla tramas originales que no aparecen en el libro. La historia sigue a Enola, que duda sobre su decisión de casarse con Lord Tewkesbury, y se ve obligada a investigar la desaparición de su hermano. En el camino, se encuentra con una misteriosa mujer y una serie de pistas que debe interpretar para encontrar a Sherlock.
La película cuenta con un montaje visualmente atractivo y ágil, con siluetas y rupturas constantes de la cuarta pared. Sin embargo, el desarrollo de la historia es algo pobre, con revelaciones justificadas sobre la marcha, y se deja sentir cierta fatiga. La saga cinematográfica se ha apresurado con la trama romántica, lo que resta ligereza humorística al personaje. La inclusión de Sherlock también se siente forzada, y la exposición de la información permite anticipar el desenlace de manera prematura. En general, la película se queda corta en comparación con su predecesora, y da la sensación de haber sufrido en la sala de montaje.