El Casco: una grapadora que llegó al arte
La empresa vasca El Casco, conocida por sus grapadoras de diseño, se ha declarado en quiebra y ahora se vende su legado. La grapadora M5 de El Casco ha sido utilizada por personalidades como Vladimir Putin y Andrés Pastrana, y forma parte de la colección del museo MoMA de Nueva York.
La empresa El Casco fue fundada en el País Vasco en los años 20 por Juan Olave y Juan Solozabal, inicialmente se dedicó a la fabricación de armas. Después de la Guerra Civil, la compañía decidió apostar por los artículos de oficina, como grapadoras. La mentalidad de la empresa se refleja en la declaración de Joan Solozábal, nieto del fundador, quien explica que "una grapa debería desfilar por la grapadora con la misma precisión que una bala por el cañón de un revólver".
“El Casco ha sido reconocida por su diseño y eficiencia, y sus grapadoras han sido descritas como "el Rolls-Royce de las grapadoras"”
El Casco ha sido reconocida por su diseño y eficiencia, y sus grapadoras han sido descritas como "el Rolls-Royce de las grapadoras". La empresa ha tenido una historia centenaria y ha logrado colocar sus productos en lugares insospechados, como los escritorios de mandatarios y museos. Sin embargo, la digitalización y la competencia de artículos low cost de Asia han terminado pasando factura a la compañía, incapaz de equilibrar sus cuentas.
La subasta del legado de El Casco incluye una veintena de registros de marca en distintos países, el know-how acumulado tras décadas de actividad, su fondo comercial y una serie de dominios web. La puja se enmarca en el procedimiento concursal supervisado por un juzgado de San Sebastián, y se espera que atraiga a inversores interesados en adquirir la marca y sus activos. La historia de El Casco es un ejemplo de cómo una empresa puede tener un gran impacto en el diseño y la cultura, pero también enfrentar desafíos en un mercado en constante cambio.