Crítica de 'Habitación N°13', una película de terror sobre la vejez
La película de terror sueca Habitación Nº13, escrita y dirigida por Mattias Johansson Skoglund, se estrenará el 19 de junio. Esta coproducción de Suecia, Islandia y Estonia explora el subgénero del terror geriátrico, que ya han abordado películas como La ley de Jenny Pen o La visita.
La trama sigue a Joel, quien debe ingresar a su madre, Monika, en una residencia de ancianos especializada debido a su comportamiento errático y descuido físico. Sin embargo, Monika teme haber abandonado al fantasma de su difunto esposo, un maltratador que no toleró la homosexualidad de su hijo. Joel encuentra una aliada en Nina, su mejor amiga de la infancia, quien trabaja en la residencia y se implica en el bienestar de sus pacientes.
“Sin embargo, Monika teme haber abandonado al fantasma de su difunto esposo, un maltratador que no toleró la homosexualidad de su hijo”
La película se caracteriza por su atmósfera fría y sobria, que define los espacios y evita los grandes sobresaltos. En su lugar, se enfoca en perturbar a la audiencia a través de la dirección de actores y la exploración de temas como la vulnerabilidad y la dignidad de las personas. La actriz Anki Lidén destaca por su interpretación de Monika, quien traslada la sensación de vulnerabilidad y hostigamiento por el fantasma de su marido.
La película también aborda temas como la importancia de la familia escogida y los malos tratos en el hogar. A través de su discurso, Habitación Nº13 presenta un mensaje complejo y crudo sobre las relaciones en el seno del hogar. Con una nota de 67, la película es una opción para aquellos que buscan un terror más austero y reflexivo, que inquieta más a través de las interpretaciones que de los sustos inmediatos.